era la luz prendida la que me impedía despertar. me sucumbí en alucinaciones venideras de libros secos de tanta desconsideración. las roas que se escondían en la escafandra sentían miedo de lo que podía venir. yo solo esperaba, era extraño pero la angustia se transformo en calma. un instante y cortinas se abrieron a la llegada de la brisa de los ángeles. brillaban en un resplandor que enceguece. sentí el calor en la frente. me tocaban sin estar a mi lado, era su energía la que me llegaba.
luego un quiebre, un escalofrió, una luz amarilla, seres que se extendían por sobre el techo, le tome la mano a uno de ellos y me llevo consigo.
un túnel espeluznante,era una vida de nada, una vida con nadie, una vida siendo nadie.
era el fin de todo, no había continuidad, no para mi, pero no despedían con látigos, despedían con angustia, la misma que me había apoderado antes, lastima de mi.
a aferre a lo que quedaba, que era casi nada, un frasco de lagrimas del que salían melodías. no quedaba más. las abrace, y entonces una explosión, luces, no veía mas que luces, calor, no sentía más que calor. una especie de tela viscosa me cubría, pero no podía abrir los ojos, no podía gritar...