Y vuelvo a este espacio que tan abandonado tengo, por circunstancias de la vida... o más bien porque estoy más viva que nunca, tengo ocupaciones que no paran, a veces son las mismas una y otra vez, otras tantas aparecen de improvisto para nunca más volver. Es tan corta la vida que ni siquiera me alcanza el tiempo para planificar lo que haré con ella,pero quizás es mejor, es mejor improvisar con cada paso, como dice la canción, "caminante no hay camino se hace camino al andar". Sí, definitivamente es mejor improvisar, y hoy lo hago más que nunca, pero me gusta, le da tonalidades a la vida. Mi escritura esta un poco gastada, hace tiempo que no la ocupo, se podría decir que los lapices están bastante nuevos, casi sin uno, también mis tiempos de lectura... de libros al menos, porque leo otras cosas, leo las caras de mi hijo, leo su estado de animo, sus pataletas e intenciones de manipularme, lo leo en cada instante, incluso cuando esta dormido. Siempre pensé que un libro me podía hacer más culta, y puede ser, pero lo que en realidad te enseña no esta escrito, lo que te enseña es lo que escribes tu, sin tanto adorno e intenciones de querer parecer inteligente o superior a los demás, algo simple, cotidiano y que venga desde el alma, el corazón o de donde quiera que venga. Me siento como vendiendo la pomada, pero es verdad, hay que aprender a leer la vida y no dejarla pasar, aprovechar con los amigos, con la familia, con los seres que están felices cuando tu también los estas, y que lloran cuando en tu vida la has pasado un tanto mal. Posiblemente el hilo lo perdí en esta ocasión, pero a quien le importa, para la otra eso intentare leer un poquito más, mi vocabulario esta un tanto rustico y a veces siento que me estoy quedando atrás. Un llanto me dice que debo dejar de escribir y retornar a la vida.