- La vida es una pregunta que no admite respuesta, pues siempre hay una interrogante esperando contestasion- dice este apasionado filosofo que dedica las noches (es dueño de todos los insomnios) a una lectura insaciable-.Soy tan débil-proclama ufano- que carezco de sueños. - luego, como un animista exótico, advierte conciliador-: Cuando muera, soñaré los sueños que deje pendientes. Hay-asegura-un numero de sueños para cada hombre, y también un numero de ensoñaciones para la muerte. - Y sin poder reprimir la expoliación, cuenta que las visiones de los difuntos son como los negativos de las fotografías. Ya nadie los revelará.
Una tarde lo encuentro dedicado a ordenar su colección de mariposas nocturnas, y volviendo a un tema días atrás dejado, me dice que hay un cementerio para los sueños, una nebulosa, mejor, una falsa nube formada por cuantas visiones no gozaron de un soporte vital que las hiciera posibles. aprovecho la ocasión para preguntarle por las pesadillas, los perfiles agresivos del sueño, y con tristeza que comparto, reconoce no saber nada del asunto.
Relatos
Rafael Pérez Estrada
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