la monotonía se aprovecha del pánico y sobrecoge las horas de expansión. me faltan las imágenes descarriadas, las que hacen sentido a la primera, las que complejizan de manera sencilla el despertar de la siesta imprevista. me dirijo a la ventana, percibo una y otra vez los mismos colores, los mismos rostros, el mismo angulo, la misma idea recargada de reiteraciones.
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