domingo

de esas tardes

marta esta sufriendo mucho por martín, alargo la agonía, supongo yo que de manera más que conciente, debe odiarla demasiado para hacerlo...o quizás busca que ella lo necesite para no abandonarlo a la primera. de todos modos no me gusta verla así, es de esos seres ingenuos, pero no de esos que nacen así, si no que se van construyendo así mismos en el camino en base a sus propias convicciones. me pidió ayuda esa tarde en que todo ocurrió, me dijo que la ayudara a bajar, yo no sabia cómo si nunca me había encontrado en ese estado, me asuste. no se si debería sentir pena por ella, de todas formas no puedo evitarlo, quizás me identifico demasiado con ella, en más aspectos de que los que quisiera o incluso de los que tu te imaginas.
jamas me puse a pensar en cuando terminarían, aun no puedo asimilar que hayan comenzado, son tan distintos uno del otro, bueno lo poco que conozco a martín. tal vez conozco demasiado a marta.
lamento que las palabras que te dibujo se tiñan de este color, pero necesitaba contarle a alguien. jose no ha venido hace días, me inquieta su ausencia. no estoy llorando por si te lo preguntas, pero si siento pena, por que momentos como este te hacen recordar que no todo es para siempre, que cada vez que uno empieza algo al tiempo ya se a acabado, como los castillo que construimos en el dormitorio, o las grullas que hicimos volar, también ellas aterrizaron...
como casi todas las tardes te extraño.

recordando el olvido

que memoria la tuya, la mía me esta fallando cada vez más seguido.
que bueno es que lo escribas, así el olvido no me alcanza, aunque la verdad es que no se si se puede escapar de él. aveces le tengo miedo.
le mande tu recado a martín, dijo que hablaría con marta, yo no se que se traman ustedes, hasta jose entiende y yo nada, pero siento que ha de ser algo así como mágico, no soy tan curiosa como el gato, puedo resistir esa tentación y seguir esperando al día en que entienda todo.
ayer cuando nos visito martín, nos contó de su travesía en el sur. lo pesco una tormenta en su bote de anís dijo él, estuvo a punto de naufragar, pero justo llego una libélula y le mostró el camino que debía tomar. de no ser por ella nos dijo no estaría contando la historia, tan arriesgado que nos salio el hombre. yo en realidad no se si serán verdades sus historias, pero en marta causan fascinación, quizás la eternidad tenga algo que ver con eso. lo que es yo me gusta observarlos, son como dos niños cargados de ingenuidad.
jose me contó que te vio ayer, cargabas tu auto con espejos parlantes, para que yo pudiera ver los cuadros que pinto sofía antes de partir. la extraño, al menos dejó la esperanza y el resto sus discursos en los telares, marta los lavo ayer y aun no se secan, estoy esperando a que lo hagan para poder leerlos.
te escribo desde el umbral, mientras observo como pasan las gentes a regocijarse en sus hogares, la luz es tenue y acoge los sabores. una bufanda emprendió el vuelo y alcanzo mis pasos, me preguntó si yo era su dueña, la pobresita había perdido la memoria, solo espero no volverme como ella.
estoy exhausta, mis ultimas palabras las gasto en expresar mis sentimientos por ti, no me olvides, espero tu regreso.

entre sueños


recuerdo esa película, estábamos en el normandie y hacia mucho frío. te pase mi chaqueta y yo me congele, pero te acurrucaste y me diste calor, fue el momento más dulce de todos, al menos por esa tarde, luego vendrían muchos más.
me gusta ese cine, es romántico en todos los sentidos posibles, el proyector tiene lo suyo por supuesto, te transporta a lugares magníficos y esa tarde que viaje aquel el que dimos.
pensaba en cuando te había conocido, dije -es astronauta- por la nostálgica mirada que lanzabas a la luna, algo balbuceaste pero no entendí que era, luego dijiste - y pensar que esta tan lejos-, pensé en decir "estoy aquí", pero entonces te hubieses imaginado que era un psicópata cualquiera, así que cerré el pico y decidí esperar, esperar a que algo ocurriese, no es muy conveniente esperar, hay gente que se pasa la vida haciéndolo, pero corrí el riesgo y tuve suerte supongo o quizás estaba escrito en ese lugar que dices de las mentalidades, quien sabe, la cosa es que en medio de la espera te me acercaste, me preguntaste por una calle
pensé en lo maravillosamente perdida que estabas, entre la luna, tu mente, este mundo y mi camino
así comenzó todo
me he perdido de muchas cosas esta semana lo se
me hubiese gustado estar a tu lado
se que no es delirio, es otra cosa, y se que solo tu y yo lo entendemos, es nuestro.
mandale saludos a marta, y dile a martín que ya no tiene eternidad, así que ya esta libre, él entenderá.
te amo, te extraño, te abrazo eternamente hasta penetrar en lo más profundo de tus aromas.
te veo pronto, mientras tanto sigo dormido.

sábado

está lloviendo


¿te conté que el otro día me encontré dos elefantes en el patio?
estaban junto a los ratones que tanto detesto, pero no los aplastaron, de hecho huían de ellos, parecían enajenados, no se de que me sirvió encontrárlos, una pluma hubiese sido más útil, las habría puesto con las demás que guardo en mi dormitorio y así terminar al fin la almohada que tenia para tu cumpleaños, ahora tendrás que esperar al próximo
de todas maneras no falta mucho
mientras tanto tendrás que conformarte con los lapices que te pase el sábado, para que termines de construir la casa con la que tanto sueñas, así estamos los dos solos
ojala sea pronto ese día.
las cortinas acá se hacen cada vez más pesadas, ya ni el viento las mueve, tampoco cuando suspiro, parece que las congelo el invierno, o quizás fue el vacío...
pero no estoy mal créeme, ya no deliro tanto.
ahora puedo conversar tranquila con jose, el me dice que todo estará bien, que las noches se hacen día por que así esta escrito en el ensueño de las mentalidades.
¡paf! recordé que tenía que comprar cebollas y alcachofas, eran para el pastel que haría esta tarde junto a marta, ella es tan simpática, siempre me guarda dulces en las zapatillas, como si no los fuera a encontrar, aun cree que soy una niña,
no se por que a martín no le agrada, harían una linda pareja, así como tu, así como yo...
me gusta cuando llueve, son sapos los que caen me dijiste una vez, como en la película.
ya se que estas pensando...
la luciérnaga que me compraste el otro día no emite sonido, pero alumbra bastante, de hecho creo que tempera mi espacio, la prendo todas las tardes antes de venir a recostarme, así no hace tanto frío cuando entro.
ojala mañana vengas temprano, los gatos tiraban estrellas el otro día y no alcanzaste a llegar, los hubieses visto, estaba todo iluminado. cuando terminaron no nos dimos cuenta de que había anochecido, fue ahí cuando marta perdió su maleta, dijo que contenía la eternidad de martín, yo la verdad es que no entendí mucho, no se que expresión tenía yo pero parece que jose se dio cuenta, me dijo que algún día comprendería, que no me preocupara y disfrutara no más, quien sabe cuando sera ese día, solo espero que no sea tanto tiempo
te mando un abrazo, quiero que vuelvas pronto, no te demores.
ahora me tengo que ir, marta esta cocinando paladares, tostó nubes y ahora ya no llueven sapos.



sábado



levantó la mano, sintió el frió metal penetrar en la boca, entonces las paredes se vistieron de rojo, se sintió el alarido de la mujer acercándose cada vez más por el pasillo, se hizo eterno en ese momento, como los segundos que tarde en retornar de aquel pasaje oscuro, solo tu aroma me hizo volver, tu cabello, tu pecho...
lo siento, otra vez perdí el hilo...
es escurridiza la vida no es cierto?, pareciera ser que todo lo es, no logro captar el sentido de las cosas aveces...o casi siempre, cuando te cuento estas cosas es como si solo estuviera hablando frente al espejo...siquiera eso porque te escurres de mi mirada, te escapas, ¿a dónde? no tengo idea, el lugar que fuese parece que es mejor que estar conmigo, de todas maneras no te guardo rencor, te entiendo...verdad que lo hago, solo que aveces me gustaría que fuese distinto, que quisieras estar aquí, ahora...en ningún otro lugar, que no pensaras en nada más, solo estar...pido mucho lo se...es solo que...
es solo que pareciera que uno jamás deja de tener la esperanza, no se a quien se le ocurrió esa palabra, pero definitivamente es una de estas mentiras sometidas a convenciones y que resultan ser verdades sólidamente construidas, infernalmente convincente. te escucho...dices algo pero pensaba en el momento en que te largarías...luego ya no tuve que imaginarlo. me volteé para que no tuviéramos que mirarnos, ni un solo contacto con la piel, así de frió fue todo...
lamento que fuese así, lamento que nos hubiésemos conocido, lamento esta despedida, quisiera no sentir el deber de lamentar tantas cosas, pero la vida se escurre a los ojos de todos y de pronto el único ser que no es ciego soy yo...

domingo

sin hilo conductor


el frió se sentó a mi lado a la espera de que yo hiciera algún gesto denotando su presencia, pero hice todo lo contrario, yo no tenia la culpa de que fuese siempre así, él tampoco parloteaba en mi presencia.
se anduvo molestando un tanto y con una fría brisa pensó que me inquietaría un poco, pero lo seguí ignorando.
entonces se apagaron las luces, era tarde y un señor me dijo que no podía estar ahí a esas horas, usaba boina negra y zapatos bien gastados, nadie se lo había pedido pero se atribuyo el rol de guardián, quizás era algún veterano que no tenia bien conectados los cables y se pasaba las noches ahuyentando a las gentes, yo no me asuste, solía tomar ese camino a esa misma hora todos los días... el asunto es que me marche.
metí las manos a los bolsillos y mientras caminaba comencé a mirar mis pies.
por esas cosas de la vida levante la vista y distinguí a lo lejos una pareja que se hacia parte del camino.
los observaba a cada paso
se abrazaban intentando refugiarse en el calor del otro
solté un trozo de aliento en un absurdo intento de encontrar calor, pero nada paso
el frió me opaco con su ausencia
mire mis pies otra vez y pensé en lo sola que estaba