domingo

recordando el olvido

que memoria la tuya, la mía me esta fallando cada vez más seguido.
que bueno es que lo escribas, así el olvido no me alcanza, aunque la verdad es que no se si se puede escapar de él. aveces le tengo miedo.
le mande tu recado a martín, dijo que hablaría con marta, yo no se que se traman ustedes, hasta jose entiende y yo nada, pero siento que ha de ser algo así como mágico, no soy tan curiosa como el gato, puedo resistir esa tentación y seguir esperando al día en que entienda todo.
ayer cuando nos visito martín, nos contó de su travesía en el sur. lo pesco una tormenta en su bote de anís dijo él, estuvo a punto de naufragar, pero justo llego una libélula y le mostró el camino que debía tomar. de no ser por ella nos dijo no estaría contando la historia, tan arriesgado que nos salio el hombre. yo en realidad no se si serán verdades sus historias, pero en marta causan fascinación, quizás la eternidad tenga algo que ver con eso. lo que es yo me gusta observarlos, son como dos niños cargados de ingenuidad.
jose me contó que te vio ayer, cargabas tu auto con espejos parlantes, para que yo pudiera ver los cuadros que pinto sofía antes de partir. la extraño, al menos dejó la esperanza y el resto sus discursos en los telares, marta los lavo ayer y aun no se secan, estoy esperando a que lo hagan para poder leerlos.
te escribo desde el umbral, mientras observo como pasan las gentes a regocijarse en sus hogares, la luz es tenue y acoge los sabores. una bufanda emprendió el vuelo y alcanzo mis pasos, me preguntó si yo era su dueña, la pobresita había perdido la memoria, solo espero no volverme como ella.
estoy exhausta, mis ultimas palabras las gasto en expresar mis sentimientos por ti, no me olvides, espero tu regreso.

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