domingo

sin hilo conductor


el frió se sentó a mi lado a la espera de que yo hiciera algún gesto denotando su presencia, pero hice todo lo contrario, yo no tenia la culpa de que fuese siempre así, él tampoco parloteaba en mi presencia.
se anduvo molestando un tanto y con una fría brisa pensó que me inquietaría un poco, pero lo seguí ignorando.
entonces se apagaron las luces, era tarde y un señor me dijo que no podía estar ahí a esas horas, usaba boina negra y zapatos bien gastados, nadie se lo había pedido pero se atribuyo el rol de guardián, quizás era algún veterano que no tenia bien conectados los cables y se pasaba las noches ahuyentando a las gentes, yo no me asuste, solía tomar ese camino a esa misma hora todos los días... el asunto es que me marche.
metí las manos a los bolsillos y mientras caminaba comencé a mirar mis pies.
por esas cosas de la vida levante la vista y distinguí a lo lejos una pareja que se hacia parte del camino.
los observaba a cada paso
se abrazaban intentando refugiarse en el calor del otro
solté un trozo de aliento en un absurdo intento de encontrar calor, pero nada paso
el frió me opaco con su ausencia
mire mis pies otra vez y pensé en lo sola que estaba

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