sábado

El correr de la conciencia

De eso que esta oculto entre llaves, entre sombras, donde solo la luz es penetrable, fuera el resto. Es impermeable a la vida, impermeable al amor, no así al sufrir. Al sufrir por ese adiós, ese adiós que jamás fue correspondido en su comienzo. Esperando estoy, pero no hasta siempre, sino hasta que acaben estas letras, porque el corazón no es tan fuerte, es de hierro, pero hasta el hierro se funde, hasta el hierro sucumbe, sucumbe ante el calor, el mío en cambio sucumbe ante el frió, ese frió que cristaliza los huesos, los convierte en polvo de necedades, entonces quedo sola en el cuarto, donde la conciencia corre, corre de la mano de la demencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario