A este ya le perdí el rumbo, no sé qué dirección tiene. Hace rato que perdí los estribos. Parecían tan enrielados, pero todo era un engaño. Un engaño que me obligue a creer. Ahora suelto las verdades como si de algo sirviese. La suerte, las cartas, el destino, todo está sentenciado. Un callejón sin salida.
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