domingo

Las salas blancas

Y ella tenía miedo. Lo escuche en sus palabras, lo escuche en sus sollozos. Nadie sabe si de ahí volverá, en qué condiciones . Son salas frías, el miedo ha de ser más agudo ahí. El miedo no a la muerte, sino que a quedar solo, desamparado en las últimas horas. No me da temor si un día se va. Cada vez está más cerca de su hora, igual yo, igual todos.

Cada segundo que pasa es un segundo que malgastamos, un segundo que perdemos, un segundo que queda bañado de inutilidad, pero no lo aprovechamos, no lo pensamos la mayor parte de nuestras vidas. Pero eran sus posibles ultimas horas, entonces ella descubrió que si lo sabía, había malgastado infinitos segundos de su vida, por eso temía.

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