Hoy te quite de mi lista, de esa de personajes importantes. Se siente vacío. Falta ese color, ese que le da vida a mi cuarto y entrega una luz distinta. Pero debo acostumbrarme. Si te seguía atando a mi lado solo resultaría de eso más daño. Porque esa es la palabra, atado. Te tenía yo pero no tú a mí. Me utilizaste. Pero eso no me enfada, también te utilice a ti para mis imaginaciones. Estamos saldados. Ya nada le pertenece a uno del otro. Sé que no tendrán sentido para ti estas palabras. Tu sonrisa me arrollo. Soy débil, demasiado frágil, más que mí rostro al llanto. Tan débil como la bruma. Tan débil como el amanecer. Tan frágil como el corazón de una alcachofa. Entonces no lo sabías. Ahora que el pecho siente un vacío, pero que pronto será llenado. Pero no es fácil intentar de convencer a lo inconvencible. A veces resulta más dañado. A veces resulta más quebrajado. La locura, la pasión, el desamor, la falta de amor, todo eso, una combinación fatal. Fatal a mis ojos, fatal a los tuyos que ahora deben mirar con pavoroso espanto. Mejor estar sola. Así solo le hago daño a mi ser. Encierro a ésta, la otra, la que nadie ve, la encierro por un tiempo. No puedo dejarla escapar, causara estragos, más que para el resto posiblemente cometerá suicidio. No te asustes. Esta encadenada. Está atada a la razón, a la cordura. A la que no soy pero debo ser. Sé que pensaras que estoy loca, tienes el derecho esta vez de juzgar. Punto Final.
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