Las sombras se adueñan del subconsciente mientras los brazos impulsan el caminar forzado. Intranquilos los parajes donde alguna vez se construyeron sueños. Divagaciones, pensares absurdos. La idea de que lo conocía, mas siempre tuve la otra presente, la de que cada ser humano es un océano, esconde infinitos abismos, entonces no puedo culpar a nadie.
Extraño las conversaciones de lo absurdo, me hacían despertar, porque durante el día resultaba ser un ser nauseabundo, solo la noche nos vuelve presentes. En tu compañía retornaba a ese estado natural, pero ahora palabras superficiales inundan nuestro lazo, no hay más, solo un hola y un hasta pronto. Mañana un día agotador celebra tu llegada, mi día en tanto no te incumbe, porque no lo hiciste tuyo, porque la importancia no recae en él, solo en el mutuo placer.
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