martes

Un esfumo


De la pequeña corriente del manantial se extienden hacia el regazo de los sueños, primaveras sin colores, desteñida por los causantes de sin sabores, de amargos atardeceres. Oscuros esos seres que opacan las dulces sinfonías de los infantiles bailarines, esos que merodean por los rincones de extrañas pero no menos agraciadas tardes de pensares, pensares que se esfuman al más mínimo roce de tu piel. Entonces se apodera de mi el estremecimiento, temor al olvido.

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