Se avecinan nuevos tormentos, los que me acompañan me están hostigando. Sedienta de nuevos venenos, los golpes suelen ser en los mismos rincones de mi ser.
Se torna aburrido, tardes grises.
El verdugo siempre es el mismo, ese a un comienzo lastimero, lleno de propios tormentos, pero luego me los cede cual herencia, entonces los hago míos, les otorgo nuevos matices, pero su origen sigue siendo el mismo.
Me arrepiento de haber soñado, ojala nunca hubiese conocido los colores, porque aun soy incapaz de mezclarlos, esa es mi pena.
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